
Johannesburgo, Sudáfrica. — El Gobierno dominicano ha abierto una nueva ruta estratégica para la explotación de tierras raras al iniciar negociaciones de cooperación bilateral con Sudáfrica, una de las potencias mineras del continente africano. El ministro de Industria, Comercio y Mipymes, Víctor “Ito” Bisonó, sostuvo un encuentro con su homólogo sudafricano, Gwede Mantashe, para intercambiar experiencias y tecnología que permitan fortalecer la naciente industria dominicana de estos minerales esenciales.
El interés de República Dominicana por integrar el círculo internacional de países productores de tierras raras responde a la creciente demanda mundial de estos minerales, pieza clave para la transición energética y la fabricación de dispositivos de alta tecnología, desde turbinas eólicas hasta automóviles eléctricos y equipos médicos. La nación caribeña ya ha identificado potenciales importantes reservas, especialmente en la región Sur, lo que podría posicionarla como un jugador relevante en el sector global.
En la reunión, ambos funcionarios acordaron avanzar en la formación técnica y el intercambio de buenas prácticas. Se prevé la participación de instituciones sudafricanas especializadas y el fortalecimiento de la Empresa Minera Dominicana, S.A. (Emidom), estatal dominicana dedicada a la exploración y eventual explotación de tierras raras.
El ministro Bisonó subrayó la prioridad de que el desarrollo de esta nueva industria esté alineado con los intereses nacionales y bajo estándares de sostenibilidad y responsabilidad social. La alianza con Sudáfrica permitirá a República Dominicana aprender de un país con décadas de experiencia minera, regulaciones sólidas y mecanismos de protección ambiental avanzados.
Para enriquecer el intercambio, los gobiernos prevén realizar misiones técnicas y empresariales entre ambos países, con la mira puesta en consolidar a la República Dominicana como potencial proveedor de tierras raras para industrias avanzadas de América, Europa y Asia.
Expectativas y futuro inmediato
Las autoridades dominicanas estiman que el país podría determinar el volumen y calidad de sus reservas hacia 2026, tras la fase de estudios de mineralogía y prefactibilidad actualmente en marcha. Si se confirman los cálculos preliminares de hasta 100 millones de toneladas de reservas potenciales, la economía nacional podría transformarse con el desarrollo de una cadena de valor en torno a las tierras raras, atrayendo inversión extranjera y fomentando el desarrollo científico y tecnológico local.
El compromiso, según ambos gobiernos, es realizar este proceso con total transparencia, garantizando la distribución justa de los beneficios y evitando impactos negativos en las comunidades y el medio ambiente.
República Dominicana, hasta hace poco marginal en el contexto minero global, comienza a situarse en el radar internacional de los recursos estratégicos, con Sudáfrica como socio clave en la aventura de las tierras raras.
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