
Santo Domingo. – La crisis de seguridad en Haití entra en una fase decisiva con el inminente vencimiento del mandato de la Misión Multinacional de Apoyo a la Seguridad (MSS), liderada por Kenia, el próximo 2 de octubre.
Mientras Nairobi advierte sobre un posible retroceso de los avances alcanzados por falta de respaldo internacional, Estados Unidos ha presentado ante el Consejo de Seguridad de la ONU una propuesta para establecer una nueva misión más robusta que enfrente directamente a las poderosas pandillas que controlan gran parte del territorio haitiano.
El presidente de Kenia, William Ruto, alertó que, pese a los esfuerzos de sus tropas y la cooperación internacional, la MSS ha operado con recursos limitados, lo que pone en riesgo la continuidad de los logros obtenidos en materia de estabilización. “Sin un apoyo sostenido, corremos el riesgo de perder lo que hemos avanzado. Haití no puede permitirse un retroceso”, afirmó Ruto.
En paralelo, Washington busca acelerar los debates en el Consejo de Seguridad para aprobar cuanto antes una nueva fuerza internacional compuesta por unos 5,500 efectivos, con un mandato más amplio y capacidad para confrontar a las bandas armadas. La iniciativa contempla también un refuerzo financiero y logístico, así como la participación de varios países dispuestos a contribuir con personal y equipamiento.
Diplomáticos consultados indicaron que el plan estadounidense responde tanto a la presión de Kenia por una “transición ordenada” como a la urgencia de evitar un vacío de poder cuando expire la actual misión. “El riesgo de retroceso es real.
Si no hay continuidad, los grupos criminales podrían recuperar espacios que se han logrado contener con grandes sacrificios”, señaló un funcionario.
El debate en el Consejo de Seguridad se centra en cómo garantizar los recursos y la legitimidad internacional para una operación que, aunque busca estabilizar Haití, enfrenta críticas por la histórica desconfianza de la población hacia intervenciones extranjeras.
La situación haitiana continúa siendo una de las más delicadas del hemisferio, con una crisis humanitaria profunda, instituciones debilitadas y un gobierno interino que aún busca estabilizarse.
La comunidad internacional se encuentra, así, ante una encrucijada: responder al llamado de Kenia y aprobar la propuesta de Estados Unidos, o arriesgarse a que Haití caiga nuevamente en manos de las pandillas sin un respaldo efectivo.
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