La gobernadora pidió al Gobierno de Donald Trump revertir la medida y advirtió que cientos de empleados podrían perder su autorización para trabajar.

Nueva York.– La gobernadora de Nueva York, Kathy Hochul, expresó su rechazo a la decisión de poner fin al Estatus de Protección Temporal (TPS) para ciudadanos haitianos y advirtió que la medida podría afectar a trabajadores esenciales y servicios públicos del estado.
En una carta enviada al secretario del Departamento de Seguridad Nacional (DHS), Markwayne Mullin, Hochul calificó la decisión de “temeraria e inhumana” y pidió a la Administración Trump reconsiderarla.
Según la gobernadora, el fin de la protección migratoria podría obligar a gobiernos estatales y locales a prescindir de cientos de trabajadores esenciales tan pronto como la próxima semana, al quedar comprometida su autorización para trabajar.
Preocupación por trabajadores haitianos
Hochul sostuvo que la medida no solo tendrá consecuencias para las personas beneficiarias del TPS y sus familias, sino también para sectores que dependen de esos trabajadores.
Entre las áreas señaladas se encuentran servicios considerados esenciales, donde empleados haitianos forman parte de la fuerza laboral y podrían verse afectados por la pérdida de su autorización de empleo.
La preocupación también ha sido expresada por organizaciones del sector de cuidados para adultos mayores en Nueva York. Una coalición que representa a cientos de centros de atención ha pedido mantener la protección para los trabajadores haitianos y ha advertido sobre posibles problemas de personal y atención a los pacientes.
¿Qué pasará con el TPS?
El Gobierno de Estados Unidos decidió terminar la designación de TPS para Haití. El Departamento de Seguridad Nacional sostiene que el programa es temporal y que los beneficiarios deben buscar otras vías legales para permanecer en el país.
El caso ha generado además una disputa legal. En junio de 2026, la Corte Suprema de Estados Unidos permitió a la Administración Trump avanzar con la cancelación del TPS para haitianos y sirios, en una decisión que dio respaldo al Gobierno federal mientras continúan las controversias relacionadas con el programa.
La situación mantiene en incertidumbre a cientos de miles de haitianos que durante años han vivido y trabajado legalmente en Estados Unidos bajo esta protección.
Hochul, mientras tanto, insiste en que la Administración federal debe reconsiderar la decisión debido al impacto que podría tener tanto sobre las familias inmigrantes como sobre la prestación de servicios en Nueva York.
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