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El porcentaje alcanza cerca del 89 % en el sector privado, mientras especialistas plantean revisar las prácticas obstétricas y reducir las intervenciones que puedan evitarse Santo Domingo, República Dominicana.– Casi siete de cada 10 nacimientos en República Dominicana se producen mediante cesárea, según los resultados de la ENHOGAR-MICS 2025, levantada por la Oficina Nacional de […]
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El porcentaje alcanza cerca del 89 % en el sector privado, mientras especialistas plantean revisar las prácticas obstétricas y reducir las intervenciones que puedan evitarse

Santo Domingo, República Dominicana.– Casi siete de cada 10 nacimientos en República Dominicana se producen mediante cesárea, según los resultados de la ENHOGAR-MICS 2025, levantada por la Oficina Nacional de Estadística (ONE) con apoyo técnico y financiero de UNICEF.

La encuesta establece que el 68.2 % de los nacimientos correspondió a cesáreas, frente al 31.8 % de partos vaginales, una proporción que coloca al país ante un importante desafío en materia de calidad de la atención materna y neonatal.

La situación presenta una diferencia marcada según el lugar donde ocurre el nacimiento. En el sector privado, alrededor del 89 % de los nacimientos se realiza mediante cesárea, mientras que en los establecimientos públicos la proporción ronda el 53 %. (Diario Libre)

Un fenómeno que requiere revisión

El presidente de la Sociedad Dominicana de Obstetricia y Ginecología (SDOG), Julio Gonell Morel, consideró que el país ha alcanzado niveles que requieren una revisión seria de las prácticas obstétricas.

El especialista sostuvo que la cesárea constituye una herramienta fundamental cuando existe una indicación médica, pero planteó la necesidad de reducir aquellas intervenciones que puedan evitarse sin poner en riesgo a la madre o al recién nacido.

Gonell Morel atribuyó el elevado porcentaje a una combinación de factores médicos, sociales y económicos, entre ellos la percepción de que la cesárea es más rápida y predecible, el temor de algunos profesionales ante posibles complicaciones durante el parto vaginal y las consecuencias médico-legales de resultados adversos.

El sector privado concentra las cifras más altas

La brecha entre establecimientos públicos y privados constituye uno de los elementos que más llama la atención en los resultados.

Mientras en el sistema público aproximadamente la mitad de los nacimientos ocurre mediante cesárea, en el privado la proporción se acerca a nueve de cada 10 partos. (Diario Libre)

Los datos también muestran diferencias asociadas al nivel educativo y económico de las mujeres. La cesárea fue más frecuente entre las mujeres con educación universitaria y entre aquellas pertenecientes a los hogares de mayores ingresos.

En las mujeres con educación universitaria o superior, la proporción alcanzó el 81.7 %, mientras que entre quienes tenían educación secundaria fue de 66.1 % y entre aquellas con educación primaria o básica, 48.9 %.

Por nivel de riqueza, la cesárea alcanzó 84.4 % entre las mujeres del quintil de mayores ingresos, frente a 55.7 % en el quintil de menores ingresos. (Diario Libre)

La cesárea no es el problema cuando está médicamente indicada

UNICEF ha advertido que el debate no debe interpretarse como una oposición a la cesárea.

La organización reconoce que la intervención puede ser fundamental para salvar la vida de una madre o un recién nacido cuando existen razones clínicas para realizarla.

El problema aparece cuando una cirugía mayor se practica sin una indicación médica suficiente, debido a que puede generar riesgos tanto para la madre como para el bebé. (unicef.org)

La Organización Mundial de la Salud tampoco plantea una tasa universal que los países deban alcanzar. Su posición es que las cesáreas deben realizarse cuando sean necesarias y que los sistemas sanitarios deben garantizar que las mujeres que las necesiten puedan acceder a ellas de manera segura. (IRIS)

Riesgos para la madre

Las cesáreas son procedimientos quirúrgicos y, como tales, pueden estar asociadas con complicaciones.

Entre los riesgos señalados por especialistas figuran infecciones, hemorragias, complicaciones relacionadas con la anestesia y una recuperación más prolongada.

Los riesgos adquieren especial importancia cuando una mujer acumula varias cesáreas durante su vida reproductiva.

Gonell Morel advirtió que las intervenciones repetidas pueden aumentar la posibilidad de hemorragias, infecciones, tromboembolismos y otras complicaciones.

También aumenta el riesgo de acretismo placentario, una condición en la que la placenta se adhiere anormalmente a la pared uterina y que puede provocar hemorragias graves durante el parto.

En determinados casos, esta complicación puede requerir una histerectomía, con la consecuente pérdida de la capacidad reproductiva.

También existen riesgos para el recién nacido

Los riesgos no se limitan a la madre.

De acuerdo con la información presentada por UNICEF, las cesáreas pueden estar asociadas con dificultades respiratorias en los recién nacidos, particularmente cuando se realizan antes de que el embarazo haya alcanzado el momento adecuado para el nacimiento.

Por esa razón, el organismo internacional plantea fortalecer la calidad de la atención obstétrica y neonatal y garantizar que las decisiones sobre la vía de nacimiento estén sustentadas en evidencia científica. (unicef.org)

El temor al dolor también influye

El presidente de la SDOG señaló que otro elemento que influye en la elevada frecuencia de cesáreas es el temor de algunas mujeres al dolor y al proceso del trabajo de parto.

Según el especialista, existe una percepción de que la cesárea es una alternativa más rápida, moderna y segura, mientras que el parto vaginal suele asociarse con mayor sufrimiento.

Ante esta realidad, plantea fortalecer la orientación a las embarazadas para que conozcan los beneficios y riesgos de cada alternativa y puedan participar de manera informada en las decisiones relacionadas con su parto.

El factor económico

El componente económico también forma parte del debate.

Gonell Morel explicó que el trabajo requerido durante un parto vaginal puede extenderse durante varias horas, mientras que los honorarios profesionales pueden ser similares a los de una cesárea.

Ante esta situación, la Sociedad Dominicana de Obstetricia y Ginecología trabaja, según explicó, para que las Administradoras de Riesgos de Salud (ARS) reconozcan económicamente la mayor carga de trabajo que puede representar un parto vaginal.

La propuesta busca establecer incentivos que no favorezcan indirectamente la realización de una cesárea por razones ajenas a la necesidad médica.

¿Dónde se concentran las cesáreas?

UNICEF plantea que el país debe avanzar más allá del porcentaje general y determinar en qué grupos de mujeres y bajo qué circunstancias se concentra el mayor número de cesáreas.

Para ello recomienda utilizar la Clasificación de Robson, una metodología que agrupa a las mujeres según características obstétricas y permite identificar los grupos que generan una mayor proporción de intervenciones.

El análisis permitiría a los centros de salud identificar patrones, revisar protocolos y evaluar si determinadas prácticas pueden modificarse sin comprometer la seguridad de las madres y sus hijos.

Avances en atención prenatal

Los resultados de la ENHOGAR-MICS 2025 también muestran avances importantes en el acceso a la atención materna.

El 97.6 % de las mujeres de 15 a 49 años que tuvo un nacido vivo durante los dos años anteriores a la encuesta recibió atención prenatal de personal calificado.

También se registraron niveles elevados en pruebas de sangre, controles de presión arterial y pruebas de orina durante el embarazo. (Diario Libre)

Sin embargo, UNICEF advierte que persisten brechas en la atención posterior al nacimiento. El porcentaje de mujeres del quintil de menores ingresos que recibió un chequeo posnatal durante los dos primeros días fue inferior al registrado entre las mujeres de mayores ingresos. (Diario Libre)

El desafío: menos intervenciones innecesarias, no menos cesáreas a cualquier costo

La elevada proporción registrada en República Dominicana abre una discusión que va más allá de establecer si el país tiene “muchas” o “pocas” cesáreas.

El desafío consiste en determinar cuántas responden a una necesidad médica, cuáles pueden prevenirse y qué factores están impulsando la decisión de recurrir a la cirugía.

La evidencia internacional no recomienda establecer una cifra rígida como meta. Lo que plantea es que cada mujer que necesite una cesárea tenga acceso oportuno y seguro a ella, mientras se evitan intervenciones que no aporten un beneficio médico suficiente.

Con un 68.2 % de los nacimientos por cesárea y una proporción cercana al 89 % en el sector privado, República Dominicana tiene ante sí un fenómeno que requiere investigación, transparencia en los datos y una revisión de las prácticas obstétricas para garantizar que la vía de nacimiento responda primordialmente a criterios de salud y seguridad.

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